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Anotaciones no marginales sobre el mundo en que vivimos

Archivo para abril 5th, 2010

Madurez adolescente

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Son el futuro y el presente. Son lo más criticado, lo más por hacer. EL PROYECTO ABSOLUTO. A veces, demasiado a menudo, nos quejamos de que no tienen ganas de nada, de que son prepotentes, de que no les gusta leer, de que utilizan la mala educación como consigna, la falta de respeto como bandera.

Pero no.

Aunque no hay dudas de que entre los y las adolescentes prevalece un modelo cultural que a veces nos deja en estado estupefacto a los que tenemos más de treinta años (en el caso de una servidora, unos cuantos más, y a mucha honra), debemos pararnos a pensar lo siguiente: una generación así no sale de la nada. Los orígenes ya se conocen ampliamente: hijos de los hijos de la transición, educados en la zona cero entre la disciplina de antaño y el deseo de hacerlos felices. Pero esto no es todo.

Como profesora, gozo de una privilegiada (y a veces, debo decirlo, sufrida) condición de observadora. Y sí, a menudo desprecian cuanto ignoran… pero es que ignoran pocas cosas. O al menos no ignoran muchos universos que los crecidos en el mundo analógico pugnamos por conocer. Probablemente estemos ante la generación de jóvenes que más lee de los últimos tiempos. Se me dirá que leen pantallas, o que sólo las pasan, pero es que sus cerebros digitales almacenan más información (bien es cierto que de otra manera) de la que almacenábamos los que teníamos su edad entre los años setenta y ochenta. Son gente que, cumplidos los dieciocho (y aún antes), han recorrido más camino vital del que habíamos recorrido nosotros a su edad. Esto no siempre es positivo, claro: a veces el desencanto y la falta de ganas de trabajar nacen del despilfarro de la salud en fiestas y demás.

Opino, humildemente, que tenemos una misión enorme que cumplir con ellos. Siguen siendo los jóvenes de esta generación. Nos toca tener paciencia y escucharlos. Porque tienen perspicacia y un uso de la información, un manejo de las tecnologías, que jamás llegaremos a tener con nuestros híbridos cerebros analógico-digitales. Porque siguen teniendo, a pesar de esa pose, ya clásica, de desidia, toda la fuerza de la juventud: uno de los valores de cualquier cultura junto a la sabiduría de la experiencia.

Añadamos otra cosa: a pesar de las circunstancias, sigue habiendo adolescentes que se entusiasman por las cosas, que estudian, que trabajan, que creen en los valores del esfuerzo para alcanzar logros.

No podemos dejarlos de lado con la simple excusa de que nosotros éramos mejores (¿seguro que lo éramos?), no podemos cerrar los ojos y dejarlos a su suerte: aunque a veces se quejen y lo nieguen, aunque a veces se rebelen contra ello, siguen necesitando que estemos de alguna manera para cuando decidan preguntar, para cuando decidan que necesitan apoyo, para cuando decidan que quieren que los guiemos.

Mirar hacia otro lado y hacer como que esta situación no va con nosotros sería imperdonable. Y un craso error que pagaríamos con la pérdida espiritual y emocional de toda una generación.

Escrito por Rosario Curiel

abril 5, 2010 a 12:32 pm

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